Marketing y Servicios: Dos copas por las nubes

jueves, 15 de octubre de 2015

Dos copas por las nubes


En una ciudad como Hong Kong, donde el espacio es un bien tan escaso que la tendencia natural es mirar hacia arriba, no es difícil encontrar verdaderos tesoros ocultos tras un tenebroso viaje en ascensor. Bares, restaurantes o tiendas de diseño se pueden hallar a muchos metros sobre el nivel del suelo. Pero ninguno es comparable al Ozone. Este bar, que presume de ser el más alto del mundo, pertenece al lujoso hotel Ritz-Carlton y vigila toda la ciudad desde su impresionante atalaya de la planta 118 del ICC, el mayor rascacielos de Hong Kong.

Allí tienen su puesto de trabajo dos españolas. Jennifer Wise y Teresa Moon. Jennifer, catalana de padre inglés, dejó su trabajo en el hotel Arts de Barcelona, también de la cadena, para ser la gerente del Ozone de la mano de Victor Clavell, vicepresidente de Ritz-Carlton para Asia.

También la barra tiene acento español. La dirige Teresa Moon, una canaria de familia coreana que lleva dos años creando para el Ozone algunos de los mejores cócteles del mundo. Su especialidad, la ginebra, de la que es una verdadera estudiosa. «Hong Kong está en la vanguardia del mundo del cóctel. La calidad de sus baristas y la variedad de la oferta la convierten en un punto de referencia a nivel mundial», afirma, dejando entrever con su acento sus raíces españolas.

El bar Ozone


El Ozone es una experiencia sensorial en sí misma, que comienza antes incluso de pisar el bar. El ascensor que lleva hacia la cima del mundo está diseñado, como el conjunto del local, por la firma japonesa Wonderwall Design. Es un habitáculo negro, estrecho, que te prepara para abandonar el lujo clásico que envuelve los salones del Ritz-Carlton y subir a la parte cool. En Ozone, el Ritz se quita la corbata.

Ya en el local, hay dos partes diferenciadas. El interior es diseño puro. Un «entorno edénico de belleza sobrenatural», en palabras de su creador. Una combinación de cristal y mármol en caleidoscópicos trazos que parecen trasladarte a otro planeta.

A su espalda, otro mundo, el mundo real, al que se accede por la terraza, el verdadero lujo del establecimiento. La decoración deja de ser un elemento principal para que el paisaje sea el único protagonista. La imponente ciudad de Hong Kong parece un decorado, y sus rascacielos, casas de muñecas. En los días cubiertos, las nubes se pasean literalmente entre las mesas. Pero cuando el sol brilla el espectáculo es grandioso. Sus rayos inundan la terraza y penetran por los vidrios llenando de luz el interior. El mar es un manto azul turquesa por el que diminutos barcos surcan sin descanso la bahía; y la puesta de sol, sin rastro de civilización alrededor, es de las que te dejan sin palabras.

De noche, el espectáculo es incluso mejor. DJs internacionales ponen la banda sonora a uno de los lugares más exclusivos de la noche hongkonesa. Reservar una mesa requiere un gasto mínimo de mil euros si es en la terraza y de 600 si es dentro, pero el lujo siempre tiene clientes en una de las ciudades más vibrantes de toda Asia, y estas dos españolas se encargan de que no falle ni un solo detalle para que el cliente pueda sentirse un poco más cerca del cielo.
Un buen ejemplo de Marketing y Gestión de un servicio de calidad
Fuente: ABC
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2 comentarios :

Nacho Llorca dijo...

Sería interesante conocer cuanto les cuesta a los propietarios el establecimiento y todas las reformas que hayan tenido que llevar acabo. Estoy seguro que pese a los altísimos precios de las mesas y consumiciones les será difícil amortizar el coste. Aún así es un claro ejemplo de como se vende un 'bar' no solo por lo que puedas tomar dentro sino por las experiencias que te ofrece en general, incluyendo el paisaje, las vistas, el poder decir que has estado en el Ozone...

David Azulay Torres dijo...

El espectaculo de DJs, el personal,las vistas y el espectacular diseño que posee el Ozone le distinguen como un bar de alta calidad.
Dejan claro que quieren un cliente exclusivo,con un poder adquisitivo alto.Al contrario que lo decía el compañero,yo si considero que las consumiciones y el inmobiliario del local es amortizado,ya que estamos hablando de un cliente que va a consumir un tipo de mojito específico,habiendo hecho una comparativa de la calidad de los demas bares,y se decide por este sabiendo que la competencia no puede ofrecer un servicio de atención al cliente tan bueno como Ozone.
David Azulay Torres
Antiguo alumno de Mktg de Servicios UAH.